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Santidad Bíblica

Introducción a la materia · Escuche la lección mientras lee

Santidad Biblica es el estudio del concepto wesleyano de la perfección cristiana o santidad práctica. Considera el espíritu de la santidad, la santidad en la vida diaria y lo que enfrenta el creyente ahora que es santificado. Contempla cómo integrar la "crisis de santidad" con llevar una vida santa a diaria delante de Dios.

Ilustración de la lección

Andrea del Castagno. La reina Ester. Del ciclo de hombres y mujeres famosos. c. 1450. Fresco despegado. Galleria degli Uffizi, Florencia, Italia.

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Plan de lecciones

  1. Hemos aprendido a dividir el tiempo en pasado, presente y futuro. La parte del tiempo realmente importante para nosotros es ese vital, elusivo, viviente y fluido momento que llamamos el ahora. ¿Cuán largo es el ahora?

  2. La persona redimida recibe el Espíritu Santo al convertirse. Sin embargo, es bueno distinguir esta recepción del Espíritu en la conversión de lo que a menudo llamamos la “plenitud” o “ser llenos” del Espíritu. Estar “llenos del Espíritu” equivale a decir que entonces Cristo nos posee por entero.

  3. Es cierto que las Sagradas Escrituras enseñan prin­cipios de modestia y sobriedad. Pero reducir esos principios a reglas que se puedan aplicar en cada caso es un verdadero problema. Hay dos métodos falsos de encarar este asunto. Uno es olvidando por completo que la manera de vestir tiene algo que ver con el evangelio. El otro es establecer reglas y mandamientos sobre la forma, el estilo y la longitud de los vestidos. Estos dos métodos, por igual, son caminos de muerte. Necesitamos, para nuestro provecho, encontrar un camino de vida.

  4. Dios nos habla cuando estamos dispuestos a escuchar, y eso favorece el crecimiento y madurez de nuestra experiencia. Esto es un glorioso privilegio. Pero si queremos aprender a conocer la voz de Dios, debemos terminar de dar lugar al temor—hasta el temor de cometer errores. En momentos de tranquilo descuido es posible recibir impulsos de Satanás, o meramente de nuestros deseos personales. Necesitamos aplicar algunas reglas simples para identificar esos impulsos.

  5. Durante muchos años permití que algunas ideas equivocadas me robaran las mejores bendiciones de la oración. El primer concepto erróneo fue pensar que no tenía que hacer de la oración una rutina, sino que la oración tenía que ser libre y espontánea. Por lo tanto, tenía que orar sólo cuando sintiera alguna carga de oración.

  6. Ningún hombre debe vivir para sí mismo, y sería pecado el intento de hacerlo. Cuando nacemos de nuevo, Dios no nos hace nacer en un orfanatorio, sino dentro de una familia. Se nos da pureza y limpieza de corazón con la condición específica de caminar en esa luz, y de tener compañerismo con todos los otros miembros de la familia de Dios.

  7. Los seis términos que Pablo usa para definir el amor como acción, están agrupados en tres pares que cubren todas las posibles relaciones en las cuales puede expresarse el amor como fruto del Espíritu. Esto quiere decir que no hay una sola relación humana que no sea afectada por la presencia del Espíritu en el corazón.

  8. En el pasado, las iglesias de santidad justificaban su existencia afirmando que Dios les había dado la misión de difundir “la santidad bíblica”. Hoy, muchas de esas denominaciones parecen estar más preocupadas por formar parte de la corriente evangélica principal que en recalcar la doctrina que las distingue.

  9. Sin embargo, la teología pastoral es una teología real. Y, la teolo­gía que responde a situaciones a menudo es más pertinente para la vida diaria que las teorías especulativas que a veces llamamos teología. Además de enfocar su atención en la santificación, 1 Tesalonicenses también enseña acerca de temas teológicos importantes como la elección divina y la escatología.

  10. El problema más difícil de Dios no es el mundo impío. Es la iglesia. No es la gente que duerme los domingos por la mañana después de sus fiestas de la noche anterior. Es la gente que llena las bancas de las iglesias cristianas alrededor del mundo domingo tras domingo.

  11. En este pasaje, el objetivo de Pablo es que nos “autoexaminemos y autocritiquemos, para mantener un alto nivel de conciencia ética”. Sin embargo, la autorreflexión sola no es suficiente. “Debemos ser capacitados por el Espíritu [Santo] para ‘hacer el bien”. Según Gálatas 5:25, el requisito esencial para la vida cristiana es el autoexamen con el poder del Espíritu Santo.

  12. La santidad es una verdad bíblica, no un distintivo denominacional o la doctrina favorita de los nazarenos, wesleyanos o metodistas libres. No se inventó para establecer una diferencia en el círculo eclesiástico.

  13. En las páginas siguientes usted encontrará algunas sugerencias que le ayudarán a vivir una vida cristiana triunfante. Ahora que usted es santificado, aprenderá en una forma nueva el impacto de la prueba y de la tentación. Satanás dirige sus ataques más fuertes en contra de aquellos que han decidido ir con Dios “hasta el fin del camino”.

  14. Puede haber tanto peligro en esperar que la experiencia de la santificación haga más de lo que la Biblia dice que hará, como lo hay en no permitir que haga todo lo que se provee en ella en el Calvario. Insistir en que ciertas cosas que no se prometen deben suceder cuan­do se profesa la entera santificación, puede ser tan desalentador para usted y para otros, como lo será el no apropiarse de todo lo que las promesas específicas de la Biblia ofrecen proveer.

  15. La experiencia y la vida de santidad serán una relación sin fin y siempre creciente. Tal vez parezca imposible entender en una forma breve lo que SUCEDIO cuando usted fue santificado, pero hagamos la prueba de todas maneras:

  16. No hay necesidad de que haya un momento desde ahora hasta que usted llegue al cielo que no sea de victoria; usted no tiene que retroceder. El le santificó para que usted pudiera vivir una vida victoriosa. “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús” (II Corintios 2:14), creciendo más y más a su semejanza hasta que su imagen se refleje perfectamente en usted.

Lecciones de Santidad Bíblica

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